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El fortalecimiento de la Educación Artística y Cultural (EAC) es un compromiso del Ministerio de Educación Nacional (MEN) con el país. Este documento de Orientaciones Curriculares para Educación Artística y Cultural en la Educación Básica y Media responde a las necesidades y propósitos del Plan Nacional Decenal de Educación, que ha identificado la EAC como uno de los retos para desarrollar una política de educación integral. Esta política busca permitir a niños, niñas, adolescentes y jóvenes consolidar sus proyectos de vida mediante una articulación comprehensiva de las expresiones artísticas y las prácticas culturales.
Por ello, es necesario reflexionar sobre el rol de la Educación Artística en los establecimientos educativos y en la educación en general, lo cual implica revisar los referentes técnicos actuales y analizar sus consideraciones pedagógicas. En este contexto, la construcción de este documento de Orientaciones Curriculares para Educación Artística y Cultural en la Educación Básica y Media es indispensable, ya que busca establecer una conexión entre los propósitos, los contenidos, las metodologías y las posibles formas de evaluación formativa por competencias. Con ello, se actualizan los documentos existentes, como los Lineamientos Curriculares de Educación Artística (2000) y las Orientaciones Pedagógicas para la Educación Artística en Básica y Media – Documento 16 – (2010), publicados por el MEN y elaborados con la participación de expertos, docentes, artistas, gestores e instituciones.
Conforme a una política educativa integral, este documento de orientaciones curriculares se propone generar nuevos referentes que respondan a las actuales tendencias y necesidades de la población escolar. Además, busca incorporar formas de mediación en el acto educativo desde el rol docente y considerar los procesos de evaluación como parte constitutiva del aprendizaje (MEN, 2017). Estos aspectos deben estar orientados hacia el desarrollo integral, entendido como un proceso sistémico, sostenible, complejo, incluyente y de transformación, que garantice los derechos expresados en la Constitución Política colombiana y la normatividad vigente que regula las acciones en relación con esta población.
La Educación Artística es reconocida como un área fundamental y obligatoria dentro del currículo escolar, junto a otras áreas, conforme lo establece la Ley General de Educación (115 de 1994). Posteriormente, la Ley de Cultura (397 de 1997) ajustó su denominación a Educación Artística y Cultural, otorgando un sentido más amplio a este campo del conocimiento. En consonancia con su denominación, este documento se posiciona en la comprensión de las prácticas artísticas en la escuela como productoras de conocimiento pedagógico y didáctico para favorecer el aprendizaje artístico de niños, niñas y jóvenes. Asimismo, propone enfatizar la relación de estas prácticas con la cultura, promoviendo la Educación Artística y Cultural como articuladora de sentido sobre el lugar del sujeto en el mundo, situado creativamente en sus contextos socioculturales, y favoreciendo una formación integral que incluya la originalidad, la tradición, el desarrollo socioemocional y el ejercicio de una ciudadanía activa.
En este contexto, el presente documento pretende retomar las fortalezas de los referentes de calidad existentes desde un sentido de complementariedad (MEN, 2017), así como incorporar el concepto y la perspectiva de la cultura y la educación cultural. Además, busca incluir reflexiones que nutran la construcción de orientaciones curriculares para los docentes de Educación Artística y Cultural, entendidas como oportunidades para situarse en el campo, reconocer sus aspectos conceptuales y contextuales, y comprender las tendencias y el estado del arte que han contribuido a su configuración. El documento recoge distintas comprensiones relacionadas con las competencias que la Educación Artística y Cultural debe potenciar en el pensamiento artístico de niños y jóvenes, considerando la diversidad de significados que emergen en sus contextos culturales.
Se espera que este documento sirva como plataforma de apoyo para los maestros en la construcción de diseños curriculares pertinentes a sus contextos, vinculando creativamente entornos familiares, escolares, comunitarios y virtuales. Al incorporar estos elementos en sus prácticas de aula, se promoverán experiencias pedagógicas cualificadas que contribuyan significativamente al mejoramiento de la educación, ayudando a consolidar trayectorias educativas completas. Según Flavia Terigi (2014), estas trayectorias representan los recorridos que los estudiantes deben seguir en el sistema escolar, más allá de los tiempos establecidos, para construir los aprendizajes previstos en cada institución educativa. Se espera que estos recorridos contribuyan a su desarrollo y les permitan acceder a condiciones y oportunidades educativas completas, oportunas y de calidad (Unicef, 2018). En este sentido, el Ministerio de Educación Nacional reconoce que las trayectorias educativas en Colombia son dinámicas y heterogéneas, y se conciben como recorridos en los que los individuos construyen conocimientos significativos a través de la interacción continua con sus ambientes de aprendizaje (MEN, 2021). Por lo tanto, es responsabilidad del Estado garantizar trayectorias completas, continuas y de calidad.
En este punto, es necesaria una revisión de los antecedentes que sustentan la construcción de este documento. Durante el proceso de estructuración, se llevó a cabo una revisión documental de la producción bibliográfica e investigativa en el país sobre Educación Artística en los últimos veinte años. Con base en este análisis, se elaboró un documento inicial que sintetiza el estado del arte y cuyas conclusiones se integran en cada capítulo. Las categorías extraídas de esta revisión sirvieron de base para las mesas de trabajo diagnósticas que formaron parte del proceso preparatorio para la construcción de este documento, las cuales se realizaron en diferentes regiones del país. En estas mesas se abordaron preguntas relacionadas con la definición de la Educación Artística, las condiciones del campo para su desarrollo, el perfil de los maestros, los lenguajes artísticos que se enseñan en el currículo y la evaluación de las artes. Todos estos aspectos están articulados estructuralmente en el documento, respondiendo a su carácter académico.
En correspondencia con los propósitos y a partir de los antecedentes mencionados, el presente documento está constituido por seis capítulos. El primero propone un acercamiento a las categorías de Educación, Arte y Cultura que conforman la denominación del campo de la Educación Artística y Cultural. Estos aspectos se presentan por separado, pero una vez esclarecidos deben movilizarse de manera integrada hacia la práctica educativa. El segundo capítulo se centra en la comprensión de la Educación Artística y Cultural, abordando su definición de campo, su sentido y desarrollos a partir de las tendencias o modelos de enseñanza que han dado lugar a su configuración.
El tercer capítulo se enfoca en reconocer los contextos y agentes que conforman el campo de la Educación Artística y Cultural, con la aspiración de proponer vínculos entre los escenarios educativos y culturales, teniendo en cuenta los roles y relaciones que su articulación demanda. En el cuarto capítulo, a partir del ajuste realizado a las competencias del Documento 16 y con miras al afianzamiento de las competencias específicas propuestas en este texto (sensibilidad perceptiva, producción-creación artística y comprensión crítico-cultural), se presenta una propuesta de competencias para el campo de la Educación Artística y Cultural. Estas competencias enfatizan el accionar pedagógico del maestro orientado al desarrollo del pensamiento artístico de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Adicionalmente, se exponen las relaciones que, desde el campo de la EAC, se establecen junto a las competencias básicas, socioemocionales y ciudadanas, contribuyendo a la formación de un sujeto integral, con especial énfasis en la educación para la paz, en respuesta a las necesidades históricas del país.
El quinto capítulo se refiere a la evaluación de las competencias que promueve la Educación Artística y Cultural. Aunque este apartado no pretende profundizar en la diversidad y complejidad de este tipo de evaluación, se presentan algunas generalidades sobre la evaluación como proceso, destacando su carácter cualitativo-reflexivo, que ha sido una característica de la evaluación en esta área.
Finalmente, a manera de conclusión, el sexto capítulo ofrece las orientaciones curriculares, iniciando con las nociones de currículo situado, aprendizaje desde una perspectiva socio-constructivista y estrategias pedagógicas. Como aspecto central del capítulo, se plantea una estructura curricular en espiral que permite profundizar secuencialmente en el desarrollo de las competencias específicas, a medida que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes avanzan en sus trayectorias educativas. Las tablas presentadas ofrecen información complementaria sobre cómo opera el desarrollo de las competencias en los distintos grupos de grados de la educación básica. Además, se comentan algunas experiencias pedagógicas de maestros de artes plásticas/visuales, escénicas y música, que proporcionan un conjunto útil de evidencias y resultados, demostrando cómo la contribución de su ejercicio pedagógico fortalece el desarrollo de estas competencias en sus estudiantes.